Ecuador busca adoptar el Tratado de Beijing sobre Interpretaciones y Ejecuciones Audiovisuales


21 junio, 2018 por Federico Duret Gutiérrez

Actualmente, trabajamos en nuestro objetivo de que el Ecuador se adhiera al Tratado de Beijing sobre Interpretaciones y Ejecuciones Audiovisuales, adoptado por la Conferencia diplomática sobre la protección de la fijación interpretaciones y ejecuciones audiovisuales, celebrada en Beijing del 20 al 26 de junio de 2012.

Mediante la adopción de este instrumento, buscamos desarrollar y ampliar la protección de los derechos de artistas intérpretes o ejecutantes respecto de sus ejecuciones fijadas en soportes audiovisuales.

Para esto, el tratado parte por definir que se busca proteger a actores, guionistas, directores y animadores audiovisuales u otras personas que interpreten una ejecución audiovisual.

El Tratado incluye las interpretaciones y ejecuciones de actores en diversos medios de comunicación, en particular, cine, televisión e internet.

Lo más importante del tratado es que, con su adopción, la protección de los diversos derechos de los artistas sobre sus expresiones, podrá ser reivindicada no solo en el Ecuador, sino también en los demás países suscriptores.

Entre los derechos establecidos por el tratado se incluyen los siguientes:

  • El derecho de reproducción: Derecho a autorizar la reproducción directa o indirecta de la interpretación o ejecución fijada en fijaciones audiovisuales, por cualquier procedimiento o bajo cualquier forma.

  • El derecho de distribución: Derecho a autorizar la puesta a disposición del público del original y de los ejemplares de las interpretaciones o ejecuciones en fijaciones audiovisuales, mediante la venta u otra transferencia de propiedad.

  • El derecho de alquiler: Derecho a autorizar el alquiler comercial al público del original y de los ejemplares de sus interpretaciones o ejecuciones en fijaciones audiovisual

  • El derecho de puesta a disposición es el derecho a autorizar la puesta a disposición del público, por medios alámbricos o inalámbricos, de cualquier interpretación o ejecución fijada en una fijación audiovisual, de modo que los miembros del público tengan acceso a dicha interpretación o ejecución desde el lugar y en el momento que cada uno de ellos elija. Con ello se incluyen las puestas a disposición en Internet. Por ejemplo: Películas on – demand de Netflix.

El Tratado también establece derechos de orden moral, en particular el derecho a ser reconocido como artistas, intérpretes o ejecutantes de sus expresiones, así como el derecho a oponerse a toda distorsión, mutilación u otra modificación que perjudique la reputación del artista.

El Tratado de Beijing establece también que los Estados Partes podrán adoptar una presunción de cesión de derechos para los productores. Cabe precisar que nuestra legislación ya contempla dicha presunción.

Otro punto relevante del Tratado de Beijing es que establece que las excepciones contempladas  para la utilización libre de interpretaciones o ejecuciones podrán hacerse extensivas también al ámbito digital e incluso los Estados podrían crear nueva excepciones para el uso libre en el ámbito digital, siempre y cuando estas no atenten contra la normal explotación de las interpretaciones o afecten evidentemente al artista.

La duración mínima que se establece para la protección internacional será de cincuenta años, luego de fallecido el artista y el goce de estos derechos no podrá estar sometido a ninguna formalidad.

El Tratado de Beijing además tiene muy en claro los diversos problemas de utilización de interpretaciones en el entorno digital y en eso aporta un nuevo ámbito a nuestra legislación nacional. Establece que los países tendrán que establecer recursos jurídicos para evitar eludir medidas técnicas de protección. Por ejemplo, nuestro país tendría que tomar medidas frente a quienes quieran hackear información cifrada o páginas web con el fin de acceder a interpretaciones y/o ejecuciones.

Del mismo modo, el Tratado exige que los países protejan la información sobre la gestión de derechos. En particular, los soportes físicos y/o digitales, cuentan  con información consignada de manera digital que identifica al intérprete, productor, título de obra, entre otros datos. Lo que busca el Tratado es que esa información no sea retirada de dichos soportes, pues permitir ello dificulta la identificación de material no autorizado.

En particular, trabajamos día a día para que nuestro país ponga en marcha el Tratado de Beijing, pues, ello efectivamente ofrecerá mayores beneficios para los artistas nacionales.

Redactado por: Esperanza Araujo